Lasso: la consulta popular será en septiembre de 2015
El presidente, Rafael Correa, dio el visto bueno a la mayoría oficialista del Legislativo para enmendar la Constitución. Su pronunciamiento, el 24 de mayo, se contrarresta con una publicación de El Telégrafo en la que mencionaba la importancia de renovar a las autoridades, puntualiza Lasso.
“La alternancia es vital para la democracia”. La posición del excandidato, quien quedó en segundo lugar en las elecciones de 2013, con el 22,68%, no ha cambiado. Inclusive, recuerda que en ningún momento alguien ha intentado o permitido que se apruebe la reelección indefinida.
‘El tiempo apremia’
Han pasado unos minutos de la entrevista. Dejó de lucir preocupado por los temblores. Su atención en ese momento se la lleva lo que él denomina la “intervención del Estado controlador” en “los proyectos de 14 millones de ecuatorianos”.
Preocupado por “la vigilancia, persecución y excesiva punición que se ha instaurado”. Por la “intervención en la actividad privada y las libertades individuales”.
Con el tiempo encima, prepara con su movimiento un pedido de consulta popular, que incluirá entre cinco y 10 preguntas. Está consciente de que PAIS tiene previsto que hasta octubre del próximo año estén aprobados los cambios constitucionales.
Por eso, según sus previsiones, en septiembre de 2015 se hará la consulta popular. “CREO no es ingenuo”, dice cuando se refiere a posibles interferencias que podrían generarse desde el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Corte Constitucional (CC) y que afectarían los tiempos.
La Corte actualmente revisa la propuesta entregada por la Asamblea Nacional para determinar si el mecanismo a utilizar será una enmienda o una reforma constitucional. En caso de que resuelva aplicar la primera alternativa, CREO se lanzará a la consulta.
Lasso tiene en mente convocar una veeduría internacional para que revise el proceso. Además, estará pendiente de que se cumplan los plazos establecidos.
Lo que prepara
“La consulta tendrá preguntas multicriterio, que respondan al interés de la ciudadanía y no de un dirigente político”. Lasso dice que, a pesar de que las preguntas serán elaboradas desde su movimiento, su contenido se enfocará en los temas “que les interesan a los ecuatorianos”.
El segundo criterio de la consulta será el trabajo con otras organizaciones políticas o sociales que quieran aportar a la propuesta. “La unidad se construirá en base a las preguntas”, aunque “serán bienvenidas las preguntas de otros sectores”, explica. Todavía no ha mantenido conversaciones con dirigentes de otras tiendas políticas.
En las elecciones presidenciales pasadas, 1’951.102 personas votaron por el binomio de Lasso y Juan Carlos Solines.
Ahora, el exbanquero sabe que dirigir un proceso de consulta popular es un riesgo, porque está poniendo su “capital político” en juego. El objetivo de asumir el tema es enfrentar a ese “Estado controlador”, a través de un nuevo gobierno cuando termine el período de Correa, en 2017.
Es prudente cuando habla de una revocatoria de mandato o qué pasará cuando lleguen las próximas elecciones. Dice que primero hay que enfocarse en las enmiendas y “no dar por sentado que se aprobarán”.
Él ha revisado la encuesta de Cedatos que establece que el 60,8% de los ecuatorianos quiere una consulta popular y que el 53% no está de acuerdo con una reelección indefinida aprobada a través de la Asamblea Nacional.
En la sala se siente una réplica del sismo, el nerviosismo aparece brevemente en Lasso. “Estamos al vaivén del Estado controlador”, bromea. Sin embargo, está seguro de que los ecuatorianos no se han acostumbrado a esa “intromisión”. (El telegrafo)
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