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Suertes distintas para dos bosques del país

Suertes distintas para dos bosques del país

bosqaUn total de 10.350 nuevas plantas, entre arbustivas y arbóreas, ha sembrado la Prefectura de El Oro en Chilla, en las comunidades de Pishiguro y Shininguro, con la participación directa de los estudiantes del colegio Técnico Agropecuario de ese cantón.

Oswaldo Agurto, técnico de la Secretaría de Gestión Ambiental de la Prefectura y coordinador del proyecto de reforestación, explicó durante un recorrido que el lugar fue devastado por los incendios forestales suscitados en la zona.

Recordó que en el año 2012 fueron consumidas 2.000 hectáreas y otras 200 en el 2013. En total son 16 las hectáreas que han sido reforestadas con plantaciones como aliso, retama, romerillo, arrayán, tilo, sauce, entre otros.

Por su parte, Darwin González, director de la Secretaría de Gestión Ambiental de la Prefectura, señala que en los meses de verano las especies que se van a transferir son sembradas en viveros hasta que crecen. Cuando llegan las lluvias, en invierno, se las trasplanta y se las siembra en las zonas ya preparadas.

Marco Romero Vásquez, docente del colegio Técnico Agropecuario Chilla, indicó que actualmente 56 estudiantes de décimo año de educación básica y de primer año de bachillerato están participando activamente en el proyecto de reforestación.

Los estudiantes cuentan con un total de 600 plantas en sus viveros para ser sembradas este año. Cada estudiante se responsabiliza de la planta que ha sembrado. Por ello le efectúan un seguimiento a la zona en la que trabajan.

Este programa de reforestación forma parte de las políticas ambientales responsables que impulsa el prefecto Esteban Quirola Bustos en su administración.

Por otro lado, la población de Chilla desde inicios del programa de reforestación ha mostrado total interés y apoyo para colaborar con este proyecto.

«Está muy bien que se trabaje en recuperar el bosque. Pero las autoridades también deberían mejorar los controles a las personas que vienen a hacer excursiones o a quemar maleza. Esas son las razones por las que se provocan los incendios», comentó Rodolfo Baca, de la comunidad de Pishiguro.

Otra causa, según Baca, es la quema de pastizales que realizan los campesinos de la zona. En algunas ocasiones, la incineración se hace sin el debido control técnico, lo que incrementa el riesgo de que se produzcan incendios forestales.

Solo 16 de las 2.200 hectáreas perdidas en los dos últimos años en el bosque de Chilla han podido ser recuperadas.

Lamentablemente en los cerros aún se pueden ver los árboles de pino carbonizados y aunque la vegetación ha empezado a renacer poco a poco, la recuperación es demasiado lenta en la zona.

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