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Niños cambian el ambiente de la Casa de los Alcaldes

Niños cambian el ambiente de la Casa de los Alcaldes

casa alc“Mamá”. Es una de las pocas palabras que puede pronunciar un niño de dos años y medio, que juguetea con una pelota en el segundo piso de la Casa de los Alcaldes, ubicada en el costado norte de la Plaza de la Independencia.

La presencia de extraños en la planta baja no lo inmuta, solo se emociona cuando ve ingresar a su madre.

“Hola ratón”, le responde María Fernanda Pacheco a su pequeño, quien lleva el mismo nombre de su padre, el alcalde de Quito Mauricio Rodas. Mientras, la más pequeña del hogar, Ana Cristina, de apenas siete meses, duerme como si el inmueble no estuviera ubicado en uno de los sitios más bulliciosos de la capital.

Esta es la primera vez que la vivienda, contigua al centro comercial Arzobispal, frente a la Plaza Grande, tiene a niños entre sus ocupantes, por lo que se colocaron vidrios de protección en las barandas del segundo piso y se acondicionaron las gradas para estos nuevos inquilinos.

La familia Rodas-Pacheco trata de que su incursión en la política no afecte la armonía de su hogar. De ahí que desde hace dos semanas, en lugar de tener a los infantes en su residencia situada en Cumbayá, prefieren hospedarlos durante todo el día en la Casa de los Alcaldes.

“Estamos muy contentos. Siempre nos hemos planteado la política como familia y esta es la mejor forma. Consideramos que hay que mantener esos lazos y la mejor manera es que Mauricio venga a almorzar, comparta tiempo con nosotros, valoramos mucho el espacio de ese modo”, dice María Fernanda Pacheco.

La vivienda queda a poca distancia del Palacio Municipal, pero no siempre estuvo habitada: Augusto Barrera solo tenía oficinas alternas en el lugar, Paco Moncayo y Roque Sevilla no la utilizaron. El único que residió allí fue Jamil Mahuad, durante los seis años que estuvo al frente del Cabildo.

Rodas considera a la casa “como un símbolo de la quiteñidad”, aunqueél y su esposa aún no han decidido mudarse de forma permanente. Uno de los inconvenientes es que al caer la tarde el frío se apodera del lugar, ya que la mayor parte de su estructura es de adobe y piedra.

Rodas y Pacheco, quien preside el Patronato San José, han acondicionado la parte baja de la vivienda para oficinas, en las que suelen reunirse con sus asesores.

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