Menchú visita zona afectada que dejó Chevron
La guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, palpó personalmente la contaminación ocasionada en la Amazonía ecuatoriana por la empresa petrolera estadounidense Texaco, que en 2001 se fusionó con Chevron. Por los daños ambientales, la compañía fue condenada en Ecuador a pagar una indemnización de $ 9.500 millones, sanción que se niega a cumplir.
La líder indígena y defensora de los derechos humanos llegó al país el martes pasado. Ayer viajó a la provincia de Sucumbíos para visitar el pozo Aguarico 4 con el fin de apreciar -décadas después de la operación de la petrolera- piscinas con restos de crudo y otros daños al ecosistema en esa región.
El pozo Aguarico 4 se encuentra en la zona norte del campo Shushufindi, en Sucumbíos. Este yacimiento entró en fase de producción el 2 de agosto de 1974 y cerró el 1 de septiembre de 1986.
Menchú, quien preside también la Comisión Internacional de Alto Nivel en respaldo a las propuestas de Ecuador en materia de transnacionales, ratificó su compromiso con la defensa de la soberanía del país suramericano frente a Chevron. Luego de colocar su mano en el pozo, la dirigente tuvo un encuentro con pueblos indígenas amazónicos.
Menchú llegó a la región amazónica ecuatoriana tras participar el pasado 21 de abril en una manifestación en Estados Unidos contra Chevron. Ahí dijo que no va a descansar “hasta que cada planta esté sana y hasta que las comunidades puedan vivir tranquilas”.
Ese día, en el contexto de una audiencia arbitral del proceso de Chevron contra el Estado ecuatoriano, que se realizó en el edificio del Banco Mundial, Menchú acompañó a alrededor de 1.500 personas de diversas partes del mundo, residentes en Estados Unidos y Canadá, en una manifestación para exigir justicia para Ecuador.
También participó en el foro ‘Ecuador: compañías transnacionales y derechos humanos’ y denunció que la Chevron-Texaco, además de los serios daños ambientales que ocasionó en Ecuador, pretende violar la soberanía de este país suramericano con demandas internacionales.
La guatemalteca ha calificado la acción de la petrolera como un ‘doble crimen’, por el ‘ecocidio’ ocasionado en la Amazonía y por la agresión de la empresa por intermedio del sistema internacional de arbitrajes contra el Estado. En Lago Agrio indicó: “hago un llamado a los pueblos a que denuncien la Mano Sucia de Chevron”.
En abril de 2016 está prevista una cumbre de alto nivel de pueblos indígenas, convocada de manera conjunta por el presidente Rafael Correa y por la activista guatemalteca, a efectos de delinear una agenda programática para estos pueblos en el siglo XXI.
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