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Los festejos del Tres de Noviembre de antaño

Los festejos del Tres de Noviembre de antaño

cueDesde que en ocasión del I Centenario del Tres de Noviembre, varios historiadores y eruditos cuencanos de entonces exhumaran los documentos relativos a la fecha, el Cabildo procuró organizar con la solemnidad debida los festejos en honor al Tres de Noviembre, efemérides de la Emancipación de Cuenca y su provincia.

Fecha de Publicación: 2014-11-03 00:00

Programas
Como es de rigor, la Iglesia Católica tuvo un importante papel a la hora de conmemorar con un Te Déum solemne el acontecimiento, en la Antigua Catedral hasta antes de la inauguración de la actual, con la presencia del Concejo Cantonal en pleno -aunque alguno que otro “liberal” faltara con diversos pretextos para no herir susceptibilidades-, gobernador, jefe político, representantes de la banca, industria y comercio, comunidades religiosas, clero y el numeroso público que se daba cita en el templo mayor cuencano.

De inmediato, al igual que sucede hoy, las autoridades más algún representante del Gobierno Central, generalmente un ministro de Estado, acudían al Monumento del “Héroe Niño” Abdón Calderón en el Parque Central, para depositar una ofrenda floral.

La Parada Militar que antaño era un desfile con los efectivos acantonados en la ciudad, Caballería, Artillería e Infantería. Ofrecía un espectáculo marcial a la población, con oficiales en gallardos corceles, banda militar y vistosos uniformes de oficialidad y tropa. Con el tiempo, la Parada Militar fue adquiriendo mayor solemnidad con efectivos de otros repartos y la presencia de aviones de la FAE, siendo los aparatos de “propulsión a chorro”, como se denominaban entonces, a fines de los 50 del pasado siglo, un verdadero acontecimiento que por su estruendo hería los oídos.

Pesca con barbasco
Con el objeto de que cuencanas y cuencanos disfrutasen de las exquisitas truchas criadas en el Tomebamba, la Municipalidad, en los años 30, 40 y hasta los 50, disponían que se “bote barbasco” en las cantidades convenientes para aturdir a los peces con ese vegetal, y la gente agolpada en las orillas desde Sayausí, podía atrapar con las manos a las truchas. Demás está decir que hoy esa práctica de “generosidad alimenticia” sería prohibida por atentatoria a la fauna piscícola y el medio ambiente, pero eran otros tiempos y la misma palabra ecología aún no tenía uso.

Desfiles
Los desfiles cívico-estudiantiles también fueron ganando solemnidad y pompa, desde los sencillos recorridos de jóvenes y muchachas de los establecimientos educativos secundarios con sus uniformes respectivos -las faldas largas en las chicas, bajo la severa mirada de sus maestras e inspectoras-, pero conforme pasaron los años, estos desfiles se engalanaron con los uniformes y los aires marciales de las bandas de guerra, y al filo de los 60 aparecieron las “cachiporreras” o bastoneras que con faldas que dejaban mirar poco más que una pantorrilla, ocasionaban al fruncimiento de cejas de beatas y sacerdotes implacables en velar por la “honestidad de las jóvenes cristianas”, como se decía desde los púlpitos.

Sesión solemne
El Tres de Noviembre, generalmente en horas de la tarde, se desarrollaba la sesión Solemne del Cabildo, en la que los representantes del Gobierno Nacional hacían la entrega de tal o cual cheque -lo difícil era cobrarlos con un presupuesto en crónica penuria antes de la era petrolera- para financiar la pavimentación de una calle, la apertura de una nueva vía, una construcción educativa, un nuevo generador eléctrico, etc. Pomposos y floridos discursos -aún los hay para aburrimiento de los asistentes- se sucedían hasta bien entrada la noche, y taras los acuerdos y preseas; el Parque Calderón era el escenario favorito para el disfrute ciudadano, bastante sencillo en colmar sus gustos mediante ruletas instaladas en diferentes sectores del lugar, golosinas, uno que otro “canelazo” y la Retreta de las Bandas del Ejército y la Policía, luego de lo cual Cuenca volvía a su santa paz nocturna, salvo por los gritos de algunos borrachitos que “se propasaban con los tragos”.

Entretenimiento
Espectáculo infaltable era la Feria del Centro Agrícola Cantonal, donde nació a mediados del siglo pasado, la costumbre de elegir la Chola Cuencana en actos casi plebiscitarios y la presencia de artistas nacionales como Don Evaristo y sus célebres “Estampas Quiteñas” acompañado por Zarzocita, de humor claramente político.

En algunos años, empresarios taurinos más de buena voluntad que profesionales, organizaban corridas de toros en el coso del Centro Agrícola Cantonal, con la presencia de diestros nacionales como Armando Conde o Manolo Cadena. El pasodoble español rubricaba una faena particularmente llamativa.

En cuanto a los circos, los hubo muy visitados por el público como el “Egred Hermanos” o “Los hermanos Gasca”, y tantos otros que a más de los números de acrobacia, malabarismo, trapecistas, payasos, ofrecían pequeños zoológicos con osos, tigres, leones, monos, etc. a los cuencanos, especialmente a los niños de entonces.

EL TIEMPO – CUENCA

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